Credo Mutwa habló con David Icke y Bill Ryan en Kuruman, Sudáfrica, el 24 de agosto de 2010. Bill Ryan preguntó a Credo: ¿Me puedes decir algo, por favor? ¿Decirme lo que sea?”
Credo: Mi mayor deseo, amigos honorables, es decir la verdad, antes de que mis ojos finalmente se cierren al morir. Anoche, pensé por fin que iba a encontrar el descanso que necesito. No puedo vivir en un mundo donde exista tanto mal, un mundo que, al mismo tiempo, tiene tanto potencial para el bien. Yo elijo de las naciones del mundo: Dejad de saquear África. Dejad de manchar mi tierra maternal. Escuchad a África, por favor. Escuchad a una nación ya condenada a muerte por los científicos americanos, británicos y lo que sean. Nos han condenado a muerte sin siquira darnos la oportunidad de defendernos en juicio. Nos han condenado como perros no deseados. Se ha creado una enfermedad específicamente para destruirnos. Nunca jamás se nos ha dado una oportunidad. Ante el tribunal de cualquier Dios imaginario que pueda haber, yo elijo que se le dé a África audiencia. Elijo que África no sea destruida antes de que haya tenido su máxima oportunidad de defenderse en juicio. Incluso un criminal de pie, justo al borde del patíbulo, todavía tiene la oportunidad de hablar en su defensa. África…África tiene mucho que aportar al mundo. Y hablo como alguien que, no por mi propia inteligencia sino por la mano ciega del destino, ha visitado a muchos sitios en este mundo. No me preguntes sobre Japón. Ya conozco esas islas fragantes. No me preguntes sobre Hawai, estuve allí. No me preguntes sobre…sobre el Perú, sobre ese lago inmenso llamado Titicaca, donde mis pulmones africanos apenas podían respirar. Quiero que las naciones del mundo ofrezcan a Africa una audiencia justa antes de destruirla, porque se nos está destruyendo. América, la Gran Bretaña, y cualesquiera criaturas monstruosas que están merodeando detrás de esas naciones, han condenado a muerte a mi pueblo. Pero nosotros los africanos somos el lazo dorado que conecta a toda la humanidad. Deben escucharnos. Tenemos un caso que defender en un juicio a los pies del tribunal de la cruel humanidad. He vivido. He viajado. Y no me siento ningúna sensación del éxito. Sólo siento una gran pena por el hecho de que una nación pueda condenar a otra nación a la muerte, como si fuera chusma. Mi mujer de cuarenta años está muerta. La mujer que me obsequió con ocho hijos se ha ido. Mis ojos están embrujados por recuerdos de ella. Yo,
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| Mis ojos están embrujados por recuerdos de ella |
Credo Mutwa, no tengo derecho a respirar el aire de esta Tierra. Debería morir e irme, ir al infierno en un cajón, por todo lo que me importa. Pero la verdad debe salir de estos labios antes de que sean silenciados para siempre.”~

