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Miremos la amenaza cara a cara


Vivimos en tiempos extraordinarios, la mente más cerrada del ser humano se queda abriéndose Los que quieren salir del trance se despiertan, si se dan cuenta de lo esclavos que han sido bajo esa Mano Oculta manipulando desde la sombra con su deseo de estado global policiaco de todo control. Los ojos de muchos abren a la realidad, ellos que sienten que 'algo va mal'. Conocerás bien este sentimiento o no estarías leyendo estas palabras. Preguntas del fondo: ¿Quién soy? ¿Dónde estamos? ¿Y por qué es el mundo así? No es por accidente que sea así. Es planeado y hay que conectar los puntos. Lo único que hace falta para que ocurra un estado totalitario es que no hagas nada.~


martes, 24 de agosto de 2010

El torturo de Credo Mutwa y el Robo del Collar de Misterios

David: “Hola, estoy en la casa de Credo Mutwa, un hombre fantástico al cual tengo el privlegio de conocer desde hace muchísimo tiempo, un zulú sanusi, lo que algunas personas conocen mejor como 'chamán': pero es un Alto Chamán.  Este hombre es una biblioteca andante en lo que se refiere a conocimiento africano. Y cualquiera que haya leído mis libros o visto mis charlas habrá visto cuanta información tiene este hombre que compartir con el mundo. Y uno de los artefactos que destaco en mis libros, porque creo que es muy significativo, es una cosa llamada ‘El Collar de los Misterios’. Es esa con todos los símbolos colgando del collar que cuentan la historia de la humanidad y de África. La figura extraterrestre y la figura femenina humana cruzándose entre ellos, toda esa historia que he contado muchas veces, gracias a que Credo me la compartió conmigo. Pues, tengo que deciros que este collar, que es mencionado 500 años o más antes segun la cuenta de Credo dice que está desde hace 1.000 años o más, ya no está más con él. Fue arrebatado de él en Suazilandia por personas que le torturaron, de hecho, arrancándole las uñas o tratando de hacerlo. Y alguno lo amenazó de matarle. Bueno, Credo sobrevivió, gracias a Dios, pero el collar sigue en poder de estas bestias, y quien sea que esté detrás orquestando estas bestias. SI TIENES ALGUNA INFORMACIÓN ACERCA DE SU PARADERO, ¿PODRíAN POR FAVOR CONTACTARME A LA DIRECCIÓN DE E-MAIL? DavidIckeContact@aol.com – (es una sola palabra) Y DIME CUALQUIER INFORMACIÓN QUE TENGAS SOBRE EL PARADERO DE ESTE ASOMBROSO ARTEFACTO. Y ahora, oigamos a Credo contar la historia sobre lo que pasó, y cuan importante es este collar para él, y de hecho la historia de la humanidad en general. Credo, ¿podrías decirnos la historia de qué pasó, desde que cuando todo empezó? Cuéntanos qué pasó desde el principio hasta ahora.”

Credo: “Si, señor. Yo fui repetidamente llamado por teléfono por un joven me que me molestaba tanto me hacia la vida imposible. Este joven dijo que seguía soñando conmigo: de cómo yo debía llevarlo a Suazilandia, de cómo tuvo grandes ancestros, y quería la auyda de ellos. Nos telefoneó todas las noches hasta que yo me enfadé mucho, y entonces adquirió unos amigos quienes me molestaron por su cuenta. Y al final dijeron que se han dicho los blancos que soy un traidor, quien tomo conocimiento negro y me lo entrego a los blancos enemigos de la gente negra. Dije: “Eso es una tontería”. La insinuación seguía aun que ni siquiera fuera yo un zulú, y el tribalismo y al racismo es muy común en Sudáfrica hoy en día. La gente puede ser matada como a perros si la alianza, o la o tribu o familia, esté en duda. Le dije a ese joven: “¿Qué quieres de mi en realidad? ¿Qué quieres?” Me dijo: “Quiero verte. Quiero que nos des a nosotros el collar del conocimiento secreto”. Dije: “Estas loco. ¡No me desprendo de eso! No sé quién te informó de ello.” Dijo: “Pero es que estás mostrándolo a los blancos. Nosotros que somos negros como tú, discriminas contra nosotros”. Y fue así como empezó, señor. Decidí confrontar a esta gente - resultó que eran muchos. Decidí confrontar a a esta gente, y el burro quijotesco tonto que soy, llevé al collar de los misterios y el Bastón de los Ancestros conmigo.”

David: “¿Y cogiste un tren para Suazilandia?”

Credo: “Sí señor. Me fui hasta allí. Y ellos se encontraron conmigo allí, y me llevaron a su hogar. No sabía que iba a enfrentarme a un pandilla, señor. No sabía que iba a estar a prueba como un criminal. Allí fue cuando empezaron a quitarme las uñas de mis manos.”

David: “¿Te arrancaban las uñas?

Credo: “Sí.”

David: “¿Qué pasó?

Credo: “Sabes señor, fue pura puñetera crueldad. Querían ver…de hecho, esta gente habia sido enviada a matarme, por alguna gente blanca. Gente blanca quienes ofrecieron montones de dinero por éste collar. Fue una pesadilla. Pero las circunstancias me salvaron, más allá del terrible dolor por el cual atravesaba.”

David: “¿Me dijiste que alguien se sentó en tu mano y luego alguién más te estaba arrancando las uñas?

Credo: “Yo estaba sentado en la silla, señor, cuando este chico se sentó en mi brazo. Era una... ¿conoces una de esas sillas de mimbre?, y éste se sentó en mi brazo y de repente me sentí un terrible dolor. Me estaba arrancando la uña con unos alicates. Pero rompió la uña en dos sitios. Dijé: “¿Quires matarme, verdad? Para eso me trajiste aquí. Pero dejáme decirte que soy un sanusi, soy descendiente de Umgoza, soy descendiente de Sefil, soy zulú de pura sangre, y no tengo miedo a morir. Déjame decirte que tú, que estas tirando de las uñas de mis dedos, estas enfermo, hay algo enfermo en ti; estáis muy, muy cercando de la muerte.” El hombre empezó a gritar: ¿¡Qué?! ¿¡Qué?! ¿¡Qué?! y dijé: “Estas cercando a la muerte.” Pude ver sombras en sus ojos. Pude ver algo más; olí un olor raro… el olor de una persona que está en los últimos días del SIDA. Dije: “Toca otra uña de mi dedo y vas a morir cagádonse como un perro. ¡Vamos, hazlo!” Entonces en esto se armaron un alboroto airado. Algunos dijeron 'Deberíamos apuñalarte hasta la muerte'. Pues dije: “Apuñalarme hasta la muerte y en dos uno de vosotros morirá, y ése serás tú!” Empezó a chillar, y salió corriendo de la casa y… no fue nada más que un alboroto. ¡Ojala estuvieras allí para verlo! La gente se reñian entre ellos. Algunos dijeron: “Déja ir a éste hombre. ¿!No ves que tiene espíritu malvado?! ¿Cómo iba a saber que tú ibas a tener semejante dolor del estomago? ¿Cómo iba a saber que tenías SIDA?” Dije: “Puedo ver. Matáme. No tengo miedo. No tengo amigos aquí. Adelante.” Ellos tomaron el collar. Yo estaba muy débil para cargarlo. Tomaron el collar y el bastón, y la mañana siguiente, yo estaba muy, muy enfermo. Un grupo de las mujeres me acompañaron hasta la estación. Me pusieron en el tren; trataron de ser simpáticas conmigo, pero yo ya estaba fuera de éste mundo. Ya no sabía más qué estaba pasando o qué.”

David: “Y ellos capturaron el Collar de los Misterios, el Collar del Conocimiento?”

Credo: “Sí, señor”

David: “¿No has tenido ningún idea dónde se encuentra está desde entonces?

Credo: “No. Porque no he salido de squí desde entonces, señor.”

David: “¿Qué significa ese collar para ti?

Credo: “Señor, este collar es la Biblia de la gente negra. De estos collares aprendemos cosas que no se aprende nunca en ninguna escuela de blancos. Estos collares están vivos, señor. Fueron hechos por las mujeres, es por eso consisten de cubre. El cubre es metal femenino. Es por eso que consisten de la gema preciosa verde, el cual que también fue ceñido por mujeres.”

David: “Y es muy viejo, verdad?”

Credo: “Lo es, señor, lo es.”

David: “Creo que me dijiste una vez que creías que tenía, al menos, 1.000 años"

Credo: “Sí señor, sí. Sí”

David: “Y qué efecto tuvo en ti? Me refiero a, ¿Cómo te has sentido desde...porque sé que hemos hablado de esto muchas veces…”

Credo: “Estoy roto. Sabes señor David, se me ha roto el corazón, señor. Me siento que hice una cosa muy tonta, y debo pagarlo con mi propia vida. ¡Mira que llevarme una cosa como ésta a ponerla en manos de canallas borrachos!

David: “Pero tú no lo sabias eso, ¿no?

Credo: “No. Pensé que era gente de la realeza. Pensé que era gente buena. Pensé que era gente adulta, los sangomas - pero eran jovenes gamberros"

David: “Y qué hay de...me dijiste que había un blanco en el fondo…”

Credo: “¡Sí señor!”

David: “¿A qué se debe eso?

Credo: “No lo sé, señor David, pero puedo dibujar a ese hombre blanco."

David: “¿Qué estaba haciendo? Cuál era su papel?”

Credo: “Estaba con ellos, parecían darse a la bebida o lo que sea. Pero ese blanco, señor, no era simplemente un fresco blanco…tenia… tenía un propósito detrás, y he noté otra cosa: fue él quien parecía estar loco por el collar. Parecía estar flipando, si sabes a lo que me refiero.”

David: “¿Y era él quien estaba orquestrando todo, verdad?

Credo: “Sí, señor.”

David: “Y  parecían tenerme antipatía a mí, por alguna razón. Me dijiste.”

Credo: “Sí. Me preguntaban dónde estabas, y dije: ‘No lo sé’, digo, '¡Que no sé donde se encuentra Señor David Icke!’ Me dijeron: ‘¿Pero no te escribe?’ Y dije: “Podéis revisar la oficina de correos. Ni siquiera poseo un móvil, solo tengo teléfono de casa.”

David: “¿Y qué tenían en contra de mi, entonces?”

Credo: “No lo sé, señor. Pero de algún modo, la manera que te tenían miedo…eso es muy raro, señor David… pregunté: ‘¿Habéis visto alguna vez señor David Icke?” Dijo: ‘No’. Y dije: “¿Pues por qué David os deje acojonados, entonces?’ ¡No me contestó!”

David: “¿Yo era Satanás Blanco según ellos, verdad? ¿Me llamaban el Satanás Blanco, no?”

Credo: “Sí. “El Diablo Blanco”.

David: “Porque estás, me imagino, compartiendo información conmigo y se supone que es para solo un grupo de gente, en lugar de ser para todo el mundo.”

Credo: “Pero señor, hay algo que me preocupó muchísimo, muchísimo – y solo pensé en eso después de lo sucedido. Señor David, esta gente, la gente negra parecia gente negra ordinaria de aspecto enfermo… pero ése hombre blanco ...no, señor. Déjame tratar de figurarlo…parecía…era más bajo que tú ...y… no muy parecido al hombre. ¿Sabes?”

David: “¿A qué te refieres?”

Credo: “Parecía…espera, señor, espera, ¿cuál es la palabra en inglés? Espera… ¡parecía un maricón, señor David Icke! Parecía no ser varonil como hombre normal masculino. Era algo entre un chico y hombre, sabes. Tenia dientes salientes, y cuando hablaba, parecía que torcía su boca de cierta manera. No era sexualmente normal. No soy quien para juzgar a la gente blanca pero había algo muy extraño en ese hombre.”

David: “¿Qué le dirías  ahora a la gente que tiene el Collar de los Misterios? ¿Qué les dirías?

Credo: “Diría: ‘Ustedes se han robado algo que proviene de los dioses antiguos. Han tomado algo que, incluso yo, no tengo derecho a tener. A mí me fue dada esta cosa, como a un custodio. Yo juré. Han tomado esta cosa como ladrones en la noche. En muy poco tiempo, algo interesante les va a pasar a todos ustedes. Veo uno de ustedes muerto bajo un coche azul. Eres tú, él de los dientes salientes. Tú que nunca hablabas, que hablabas con silbidos como si tus dientes fueron malos.”

David: “¿Y si ellos quieren evitar eso, lo devuelven?

Credo: “¡Mejor que lo devuelvan! ¡Mejor que lo devuelvan! Esto, lo juro por los senos de mi madre: el Collar de los Misterios no pertenece a nadie, ni siquiera a mí que soy su guarda. Tráiganlo de vuelta.  Ustedes fueron enviados a quitarmelo. Ustedes fueron enviados por alguien, quién es no lo sé. Pero soñaré con ellos y así sabré quienes son. Me llamaron 'un vendido',  'un traidor' que lame los culos de los hombres blancos. Ustedes son los traidores.”
(FIN)

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Si conocéis ALGO del robo de este artefacto anciano inestimable, de valor inestimable a la historia de África y la raza humana – pero ahora muy probable que esté en manos de blancos que solo se interesan por el dinero – por favor, contactad a DavidIcke@aol.com en confianza total. Gracias.